" ... tú nos dices que debemos sentarnos pero las ideas solo pueden levantarnos ..."

Entrevista con la cantante chilena Ana Tijoux

De padres exilados en Francia por el régimen de Pinochet, la vida de Ana Tijoux estuvo desde temprano marcada por la política. Su música está cargada de una gran sensibilidad social y un espíritu de denuncia. Después de su concierto el cinco de mayo en Colonia, en el marco del festival „Acht Brücken“, la cantante chilena habló, en entrevista con Katharina Mauz, Felipe Espinosa, Gastón del Solar Falen y Laura Restrepo Parrado de Matices, sobre su compromiso político y su música.

Compartiste tarima con Susana Baca. Ustedes son dos grandes representantes de la música latinoamericana, de géneros y generaciones diferentes, dos mujeres en un festival sobre política. ¿Es casualidad este encuentro?

 

¡Jamás es casualidad! Con la música hemos tenido la suerte de poder conocer una cantidad de gente, colectivos, en distintas partes del mundo y hay una sincronía, una simbiosis de energía. Te encuentras en cuestionamientos en común. Y eso va más allá de las generaciones y los géneros musicales. Entonces, creo que no es casualidad porque al final los cuestionamientos se van repitiendo, se van multiplicando, de la misma manera que uno se encuentra con otra gente y ellos se encuentran con otra. Es como un caracol, una espiral. Es muy bonito y le da mucho sentido a lo que uno hace. 

 

¿Qué piensas de la posición de la mujer hoy en día en la sociedad latinoamericana?

 

Cuando uno habla de ser mujer, sobre todo en este oficio de la música, cuando uno tiene una posición política, una posición de reflexión con el mundo, para el mundo, no hay nada más anticapitalista. ¿Por qué? Porque estamos metidos en una sociedad que es muy machista, en la cual la exposición de la publicidad con respecto a la mujer es muy capitalista. Por ejemplo, de cómo debemos representarnos las mujeres que cantamos. Es súper capitalista en el sentido de que es súper falocentrista. Entonces encontrarse con compañeras con las que estamos en la pelea y la lucha de poner en cuestionamiento la posición de la mujer en la sociedad, y que se va repitiendo en distintos géneros musicales, es súper importante. Y también con los compas hombres que ponen sobre la mesa el tema de género, porque esto no es un tema que está solamente en la mujer, el tema de género es un tema que los hombres también tienen que aplicar. Tenemos que reformular el lenguaje, las preguntas, la forma en la cual estamos planteando a la mujer.

 

 

El festival tiene como fin unir a la música con la política. Para lograr esta unión invitaron a músicos comprometidos políticamente, músicos como tú y Susana Baca. ¿Dónde piensas que acaba la música y empieza la política? Escuchando tu música me vino a la mente que tal vez la música surja de la necesidad política. ¿Qué opinas?

 

Yo creo que es un cuestionamiento que tenemos muchos. Uno hace canciones, uno busca contenido y genera contenido, pero uno no es tan ególatra para pensar que las canciones son suficientes, las canciones jamás lo van a ser. La música es una herramienta del pueblo, para el pueblo y con el pueblo. Por otra parte, la música para mí es muy importante, la musicalidad. Que la política no nos coma las canciones tampoco. La política se aplica en todos partes: en la casa, con los amigos, con los hermanos; se aplica en lo cotidiano. Para mí eso es política. No tengo muchas respuestas, me cuestiono también mucho al respecto. Soy muy fan de gente que hace música que no tiene palabras. Alguien puede decir que eso no es música política, ¡mentira! Hay música que no tiene palabras y que es muy política. La musicalidad del solo de guitarra, del solo del DJ, de la batería dice mucho y tiene un lenguaje político por sí solo. La política no está solamente en la palabra, también está en la manera de cómo uno se plantea la música también.

 

¿Crees que la música es una buena forma para hacer llegar la denuncia a las personas responsables?

 

Como decía, la música no es suficiente. Es un eslabón de una maquinaria. Hay que tener algo súper claro y es que los músicos y los artistas tenemos muchas más preguntas que respuestas. Uno está dentro de una maquinaria de la empresa musical, donde tienes que pagar impuestos … y a la gente le cuesta entender esta paradoja que uno vive. Creo que primero tenemos que cuestionarnos sobre cuál es el rol del artista y no convertirnos en locos, y menos en locos políticos. Porque la diferencia con los políticos, los que se entienden del gobierno, es que lo que piensan ellos no es lo que hacen y lo que hacen no es lo que sienten. Los artistas tenemos que ser muy equilibrados entre lo que pensamos, sentimos y hacemos, caiga bien o caiga mal. No hacemos arte para caer bien. A mucha gente le va a caer pésimo lo que tú piensas, y te van a decir un millón de cosas. Me pasa todo el tiempo. Entonces, es asumir una posición de incomodidad. El arte no está hecho para ser cómodo. 

¿Y a quién denunciar? Pues mira el mundo. ¿A quién no denunciar? El límite ahí está en cuándo te conviertes en una maquinaria publicitaria de denuncia y cuándo dejas de hacer música. Hay que buscar un equilibrio perfecto que es muy complejo y yo en eso no tengo la respuesta. Eso me lo cuestiono permanentemente. Porque me gusta la musicalidad, pero también me emociona la reflexión. ¿Cuál es el punto exacto entre la reflexión y la musicalidad? No sé … Estoy en esa paradoja permanente y me gusta estar ahí.

 

 

En la canción „Somos sur“ cantas sobre los silenciados, los sometidos y los invisibles, y te refieres en particular a los latinoamericanos y africanos. Los llamas gente del sur. ¿Cómo se siente para ti cantar esta canción en el norte político? 

 

¿En este norte colonizador? Me siento muy bien de cantar acá, es la paradoja de la vida. 

 “Somos sur” tiene que ver con un estado de opresión, no tiene que ver con un tema geográfico, no es un tema de mapa. Yo he encontrado en Estados Unidos una gran cantidad de compas afroamericanos en situación de extrema pobreza y he visto que la esclavitud moderna sigue existiendo. Ellos también son "sur". Si yo voy a protestar y me encuentro con tres policías, sean alemanes, sean franceses, sean turcos, sean colombianos, sean mexicanos, sean chilenos, es la misma política de represión. Ayer vi un video de unos policías infiltrados en una protesta en Italia y yo pensaba "esa weada es Chile" y también es México o Colombia y así se puede seguir repitiendo. Es un sistema tan perfecto de opresión en el cual si tienes tres policías y te ponen la bota encima, tú siempre vas a ser el culpable, siempre. ¿Qué democracia es esa? Con el tema “Somos sur” era eso.

Cuando le explicaba Shadia Mansour el tema "Somos sur", la idea era aplicar sistemas de represión. Por ejemplo, viajamos de EE. UU. a México en una van y estábamos con un compa palestino-gringo periodista y mirábamos el muro entre México y EE. UU., y él me decía: “Éste es el mismo muro que hay en Palestina”. Son las mismas políticas. Es un copy-paste generalizado. Cuando tú entiendes que tu lucha es mi lucha, entiendes que no es una lucha solamente nacionalista, sino internacionalista, aunque no me guste la palabra. Porque uno ama la vida, porque la lucha es por la vida, no es que uno sea rebelde por ser rebelde, como la caricatura que ponen los medios de comunicación, sino que es un malestar. Yo me cuestiono permanentemente a qué mundo traje a mi hijo y me siento culpable. Es la ironía de la vida. Creo que de eso trata "Somos sur".

¿Cuál es el valor de la vida? ¿Ser blanco?, ¿ser negro?, ¿ser pobre?, ¿ser indio?, y ¿por qué una vida vale más que otra? A mí me da asco y rabia. La rabia es una herramienta muy sabia porque te lleva a la acción. Tenemos que crear una rabia organizada. Y eso puede ser a través de la música. Más que una cuestión de ética es una cuestión de humanidad. La verdad es que un cuerpo vale más que otro, ahí va el cuestionamiento, de ese malestar. Hay gente que no lee las noticias para no deprimirse, pero entonces ¿en qué mundo vive?, ¿en el mismo mundo que yo? Por eso digo que tu problema es mi problema. Somos humanos, es un tema de humanidad y de mínima sensibilidad. Aunque suene tan hippie como eso, es un tema de vida, y de vida digna. Y yo creo en la vida digna, en que todos tenemos el derecho a tener una vida digna.

«Es un sistema tan perfecto de opresión en el cual si tienes tres policías y te ponen la bota encima, tú siempre vas a ser el culpable, siempre. ¿Qué democracia es esa? Con el tema “Somos sur” era eso».

©Esteban Ignacio